ISSN 2250-6225 otorgado por CAICYT - CONICET (ISSN Argentina)

domingo, 6 de noviembre de 2011

La inauguración sin inauguración.

Hoy, bajo el condicionamiento de las efemérides, recordamos la primera inauguración del actual Hospital "El Sauce" de la provincia de Mendoza. Hace 60 años, un 6 de noviembre de 1951, se ponía en funcionamiento el Hospital Neuropsiquiátrico de Guaymallén, parte del proyecto de "Ciudad Hospital", concepto ideado por el Dr. Ramón Carrillo (por ese entonces Ministro de Salud de la Nación). La idea de Carrillo era la construcción de distintos "monobloques" en un mismo predio, para aquellos enfermos de patologías crónicas: un “semienfermo cuyas posibilidades de actividad están reducidas sólo en parte” y que “no necesita estar todo el día en cama” y pasa gran parte del día paseando por los parques, se distrae, juega (ludoterapia) y trabaja, sea en el taller o en la granja”. La caída del gobierno peronista truncó la culminación de ese proyecto y por lo tanto sólo quedó funcionando el hospital neuropsiquiátrico, que con el tiempo cambió su nombre por el actual Hospital "El Sauce", en alusión al nombre de la localidad donde se encuentra ubicado.
Ese 6 de noviembre, hace 60 años, la inauguración oficial no se realizó debido al delicado estado de salud de Eva Duarte. El acto oficial debió esperar hasta febrero del año siguiente (ver en sección Trabajos: "Inauguración del hospital "El Sauce"...").

Junto con esta reseña, les acercamos un nuevo trabajo del grupo: Análisis del primer año (1952) de funcionamiento del hospital neuropsiquiátrico de Guaymallén, Mendoza, Argentina. Reflexiones sobre las prácticas clínica e institucional, el cuál tuvimos el agrado de presentar en el reciente XII Encuentro de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis.

Grupo de  Historia Psi de Mendoza.

jueves, 6 de octubre de 2011

Futuro Anterior

Nuestros amigos de Córdoba han actualizado su sitio web:
http://sinthomaycultura.com/subcontenido.aspx?idPost=12

En el marco del XII Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis compartiremos espacio en el Conversatorio: Dos dispositivos de publicaciones de historia. Sábado 8 de octubre, 10:45hs en Sala Sosa Pujato.
Los Esperamos.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Novedades

Estimados Amigos:
Volvemos a encontrarnos después de un periodo tiempo algo más prolongado que lo habitual. Valga como justificativo que el Grupo ha estado trabajando en las presentaciones a realizar en el XII Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis que tendrá lugar, los primeros días de octubre, en Buenos Aires. Allí tendremos la suerte de compartir una mesa con el Capítulo de Historia y Epistemología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos; además presentaremos un trabajo de análisis de las historias clínicas del primer año de funcionamiento del Hospital "El Sauce" y comparitremos con amigos de Córdoba la experiencia de estos primeros meses del blog como herramienta de comunicación.
Superado el espacio de las excusas, lo más importante de este nuevo contacto es hacerles llegar,  en la sección Trabajos, un  nuevo aporte de Gastón Cottino : "De las pruebas de la existencia de Dios hasta la docta ignorancia, no queda más que un chiste. (Borges y Lacan por el camino de los filósofos medievales)". Confesamos que, por momentos, nos invadió la duda sobre la pertinencia de publicar dicho trabajo en un blog de historia. Fácilmente hubiese sido salvable dicha duda apoyándose en la reciente conmemoración de un nuevo natalicio de Borges, o los aportes de la filosofía medieval al mundo psi o, simplemente, hacer hincapié  en Lacan. Valgan todos esos argumentos y tratemos de unirlos agregando uno sustraído al historiador Carlo Ginzburg, quién en la introducción de "El hilo y las huellas" escribió: "La ficción, alimentada por la historia, se vuelve materia de reflexión histórica, o bien de ficción, y así sucesivamente. Ese entramado imprevisible puede estrecharse en un nudo, un nombre."

Mariano Motuca

lunes, 1 de agosto de 2011

Gaëtan Gatian de Clérambault: entre el Automatismo Mental y el Drapeado del Albornoz

“Verdadero anacronismo viviente,
el último y el más brillante sin duda  de los clásicos”.
 Paul Bercherie (1)
Gaëtan-Henri-Alfred-Edouard-Léon-Marie Gatian de Clérambault, nació en Bourges  (Francia) el 2 de julio de 1872. Su padre descendía por línea directa de René Descartes y su madre tenía como ancestro a Alfred de Vigny.
Clérambault estudió Artes Decorativas y por influencia de su padre cursó estudios de Derecho. Luego estudió Medicina con el único propósito de ser psiquiatra.
No se casó, ni tuvo hijos. Su vida discurrió entre la observación de pacientes y la enseñanza, siendo características sus presentaciones de enfermos. Se supo hace unos años que además de su labor profesional en la Enfermería de la Prefectura, dedicaba algunas horas a consultas privadas. (2)
Fue Clérambault, considerado un neoclásico, que retoma la vieja tradición de la escuela alemana y francesa de la observación directa de los pacientes y extrae consecuencias que no son sólo descriptivas sino que intentan dar cuenta del origen de la sintomatología. (3)
Dedicó su vida a dos grandes pasiones. Por un lado, su obra psiquiátrica, influenciada por el hecho de haberse desarrollado en la Enfermería Especial de Alienados de la Prefectura de Paris desde 1921 a 1934. (4) Fue jefe de la misma, sucediendo en el cargo a Dupré. Esta institución, creada por Lasègue en el año 1850, era una suerte de hospital de agudos donde llegaban personas que generaban disturbios en las calles de París. Allí eran observados, interrogados y valorados para luego remitirlos a otros servicios asistenciales. (2) La operación tenía una connotación jurídica, ya que las personas eran  llevadas allí por la fuerza pública bajo custodia judicial. (3) La enfermería recibía un flujo anual de casi dos mil personas, las cuales no podían permanecer allí más de cuatro días, por lo que la decisión de derivación debía ser rápida. (4) Fue sin duda un puesto de observación privilegiado, con el inconveniente de impedir una visión "longitudinal" de la patología mental.
Como se expuso antes, Clérambault cursó estudios de Derecho, por lo que probablemente no fue casual su afinidad por una labor a mitad de camino entre lo judicial y lo psiquiátrico, donde lo principal era la observación y el diagnóstico, sin intervenir terapéuticamente. (4)
Dice José María Álvarez: “El maestro de la Enfermería Especial se convierte de este modo en el fotógrafo de las primeras manifestaciones de la discontinuidad existencial con las que principia cualquier nacimiento de la locura”. (2)
Clérambault decía que es necesario saber “accionar” al enfermo, acorralarlo y presionarlo con el fin de obtener la confesión buscada. (4) Su modalidad al entrevistar a los pacientes se caracterizaba por “ir al grano, a lo esencial”, extraer la información al precio que fuera, incluso mediante la coerción. (2)
Clérambault no escribió libros, después de su muerte se reunieron algunos de sus artículos, apuntes de clase y numerosísimos certificados, esto compone su obra psiquiátrica.  Se cree que sus certificados rondan en alrededor de quince mil. En los mismos se destaca el estilo fulminante y preciso con el que fotografiaba los dichos, los silencios, las vacilaciones, las conductas sobresalientes y los más mínimos detalles del vestuario, de la faz y de los gestos. (2)
Guiraud ha hecho referencia a sus certificados, diciendo que eran “obra a la vez artística y científica”. (4)
Decía Paul Bercherie: “Un estilo lapidario, fascinante por su concisión y eficacia, un verdadero genio de la observación....” (2)
Entre sus grandes contribuciones a la psicopatología se destacan el estudio de las intoxicaciones por drogas, los delirios colectivos, las psicosis pasionales, la Paranoia  y el Automatismo mental. Precisó a este último, como un fenómeno primordial, sobre el cual pueden edificarse diversos delirios secundarios, (2) describiendo dentro del mismo, el Gran Automatismo o triple automatismo (ideo-verbal, sensitivo y motor) y el  Pequeño Automatismo Mental o síndrome de pasividad; al que propone considerar como el efecto de un proceso irritativo cerebral de progresión lenta, causado por infecciones o trastornos endocrinos. (4) Decía Clérambault: “El automatismo mental es de causa histológica”. (5)
José María Álvarez hace referencia a que su espíritu comprometido, lo impulsó a llevar hasta sus más extremas consecuencias las doctrinas mecanicistas y atomísticas que su gran capacidad clínica le hubiese permitido rechazar. Fue así grande su empeño por desalojar y excluir los factores psicológicos de la patogenia mental, intentando reducir la patología mental a síndromes elementales  y estos, a la neurología. (2)
Su otra gran pasión fue el estudio de las múltiples modalidades y técnicas del drapeado (pliegues) del albornoz  árabe. El albornoz era una tela hecha con hilos torcidos y fuertes.
Fue muy importante en relación a esto último su obra fotográfica y etnográfica, inspirada en sus observaciones del norte de África, en Fez (Maruecos) durante la primera Guerra Mundial, donde había sido enviado tras caer convaleciente. Es allí donde aprende árabe, se inserta en su cultura e inicia sus estudios sobre el drapeado del albornoz. (4)
Joseph Kessel decía: “Era tan artista como sabio... Construyó esa famosa teoría del drapeado (...) fue el primero en considerar los pliegues de las vestimentas flotantes como la rúbrica de una raza, de una tribu...” Decía Clérambault: “ (...) Una vestimenta drapeada debe ser definida por el esquema de su construcción. El mismo es proporcionado por tres órdenes de elementos: El punto de apoyo principal, el movimiento de la tela que parte de ese punto y los nombres de las zonas recubiertas y la manera de adaptarse a ellas”. (4)
En cuanto a la relación entre sus dos paciones, es importante rescatar las palabras de Álvarez: “De no haber sido tan embelesado por los drapeados, los brillos, los pliegues, los vuelos y las caídas de las vestiduras que cubren y esconden cuerpos de mujeres, seguramente no habría sido capaz de ver lo invisible del Síndrome de pasividad”. (2)
La idea del automatismo mental, implica para  Clérambault una ideación automática semejante a una máquina por debajo del pensamiento, siendo característico su carácter neutro, atemático, anideico y abstracto.  Clérambault le da al automatismo mental como ya dijimos, un origen biológico y repara en los efectos que éste produce en las vestimentas de los pacientes. Dice que el modo de vestirse de los pacientes responde a esta concepción anideica, que gira en círculos y supone un motor en sí mismo. Se piensa que sus fotos de velos (más de 40000) intentan ilustrar su teoría del automatismo mental, referido a que “el pensamiento es un puro velo de eso que está allí subyacente”.(3)
Paradójicamente al final de su vida “el más sagaz de los observadores” se vio privado de la visión, quedando casi ciego, con una severa artritis en la columna vertebral y sumido, según se supone, en la melancolía. Clérambault se suicida en 1934. Algunos piensan que fue la ceguera lo que desencadenó los últimos hechos de su vida, aduciendo que era quizás “la mayor desgracia que le podía ocurrir a alguien que había hecho de la mirada la fuente de sus descubrimientos clínicos”. (2)
 “Anacrónico por su clasismo inveterado, albacea de una cultura psiquiátrica enciclopédica, ardiente defensor de una práctica destinada a exasperar y soliviantar a sus pacientes, para arrancarle la confesión de la “fórmula del delirio” o del “trastorno molecular del pensamiento elemental”, observador exquisito de los más sutiles e imperceptibles fenómenos de la psicosis, personaje solitario que a menudo despertaba entre sus colegas las paciones más encontradas, Gaëtan Gatian de Clérambault se descerrajó un tiro en la cabeza el 17 de noviembre de 1934 con el mismo estilo que había cultivado en vida: un disparo tan certero, tan instantáneo y fulminante, como lo habían sido el proceder de su observación y la prosa gongorina de sus certificados clínicos”. (6)

Bibliografía:

1.     Bercherie, P. “Los fundamentos de la clínica”. Buenos Aires, Manantial, 1986. Pág. 191.

2.     Álvarez, J.M. “La invención de las enfermedades mentales”. Madrid, Gredos, 2008. Pág. 342-371.

3.     Fantin, J.C; Galante, D; Fridman, P. “Escuchar la Psicosis”. Buenos Aires, Grama, 2009. Pág. 66-67.

4.     Clérambault, G.G. “Automatismo mental. Paranoia”. Buenos Aires, Polemos, 1995. Pág. 9-25, 191-192.

5.     Ey, H. “Tratado de las alucinaciones”. Tomo II. Traducción: Casarotti, H; Mathieu, E. Buenos Aires, Polemos, 2009. Pág. 1037.

6.     Álvarez, J.M; Estévez, F. “Último lamento de Clerámbault”. Asoc. Esp. Neuropsiq; 1999, Vol. XIX, nº 71, Pág. 457-466. 


Carolina Egea

viernes, 22 de julio de 2011

Nuevos aportes en la sección Trabajos

Hoy tenemos el placer de acercarles dos propuestas de Corina Calabresi en las cuales se profundiza sobre los comienzos de la enseñanza de la psicología en la provincia de Mendoza.
"Primeras cátedras de psicología en la Universidad Nacional de Cuyo", presentado en las XVI Jornadas de Investigación y Quinto Encuentro de Investigadores en Psicología del Mercosur, del año 2009 y "Los estudios de psicología en la Facultad de Medicina de Mendoza, Argentina.", presentado en el II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XVII Jornadas de Investigación y Sexto Encuentro de Ivestigadores en Psicología del MERCOSUR, del año 2010, están disponibles en nuestra sección Trabajos.
Esperamos sus comentarios.


Grupo de Historia Psi .

viernes, 1 de julio de 2011

José Ingenieros y el naturalismo psicológico.

Giuseppe Ingegnieri, quien posteriormente cambiara su nombre a José Ingenieros, nació el 24 de abril de 1877, hijo de inmigrantes italianos. Escribió libros y artículos de psicología, filosofía, sociología, criminología, ética e historia de la cultura. Abrió la posibilidad del positivismo en la Argentina. Al mismo tiempo fue un líder socialista con ideas conservadoras acerca de las razas que lo llevaron a apoyar la inmigración de europeos a la Argentina para borrar el estigma de inferioridad de las razas sudamericanas. Expresaba que la lucha de clases era una de las múltiples manifestaciones de “la lucha por la vida”, en sintonía con la corriente darwinista que se vivía en aquellas épocas
El marco de referencia de su vida fue la Argentina a comienzos del siglo XX. El positivismo estaba en el aire, se suponía que la ciencia resolvería todos los problemas humanos, mejoraría la vida y nos liberaría de la metafísica, las mitologías y otras explicaciones místicas. Mencionaba al conductismo o psicología conductista, como pionera en la aplicación de la metodología científica al estudio de la conducta humana.

Definía a la psicología como “la ciencia natural que estudia las funciones psíquicas de los organismos vivos”. Para el no existía una diferencia básica entre el mundo biológico y el psicológico, e intentaba demostrarlo con la genética psicológica, basándose en el método experimental.

Fue un hombre multifacético y un gran líder intelectual. La variedad de actividades de José Ingenieros le permitió hacer grandes avances en la psiquiatría, la psicología, la política y la historia; no solo en la Argentina, sino en gran parte de Latinoamérica.

A los 18 años fue elegido secretario del Partido Socialista Argentino, liderado por Juan B. Justo, uno de los principales pioneros del socialismo en la Argentina. Tenía 23 años y había publicado un libro que se titulaba “¿Qué es el socialismo?”

En 1900 Ingenieros obtuvo su doctorado en medicina con una tesis sobre la “simulación de la locura” que fue publicada más tarde en dos libros: “La simulación de la locura” y “La simulación en la lucha por la vida”; ambos libros con gran éxito. En 1904 fue nombrado profesor asociado de psicología en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Participó en el Quinto Congreso Internacional de Psicología en Roma. En 1908 fundó la Sociedad de Psicología de Buenos Aires que posteriormente fue reorganizada en 1930 por E. Mouchet.

Residió en Europa durante dos años en donde publicó dos libros: “Sociología argentina” y “El hombre mediocre” (1913). Había alejado del país por haber sido objeto de "…un acto que considero de inmoralidad gubernativa, e irrespetuoso para mi dignidad de universitario…". En efecto, a pesar de ser designado en primer lugar por el Honorable Consejo de la Facultad de Medicina para la titularidad de la cátedra de Medicina Legal, el presidente de la nación, Sáenz Peña, designa a otra persona. La implícita dedicatoria y la consecuente descripción son claras: el hombre mediocre es Sáenz Peña y los superiores son Sarmiento y Ameghino, que ocupan capítulos de su obra.
 Habiendo regresado edita una colección: La Cultura Argentina, en la cual publica textos de Moreno, Monteagudo, López, Cané, Ameghino, Agustín Álvarez, Sarmiento, Echeverría y Alberdi entreoíros.  En 1905 fue nombrado profesor de historia de la filosofía y en 1915 fundó una colección literaria a la que pertenece su “Revista de filosofía”, de gran repercusión en toda América Latina. En donde asumía el carácter hipotético de que lo que es inexperiencial resultará cognocible y en ello radica la especificidad de la filosofía.


Con la publicación del primer volumen de su libro “La evolución de las ideas argentinas” (1918) comenzó el último periodo de su vida. Escribió sobre movimientos culturales en Europa y América.
 En 1902 y 1903 dictó un Curso de Enfermedades Nerviosas en la Escuela de Medicina con gran acatamiento. En 1904 obtuvo el cargo de profesor asistente de Psicología, cuya Cátedra tenía como titular a Horacio Piñero, fundador del primer laboratorio de Psicología Experimental en América Latina. De esta experiencia  científica resulta una de sus mejores obras “Psicología Genética” (1911), que dio lugar posteriormente a “Principios de psicología biológica”  que definía como una ciencia que estudia las funciones psíquicas de los seres vivientes, o sea una historia natural de las funciones psíquicas. Se apoyaba en la observación, articulando tres hipótesis fundamentales: la formación de la materia viva, donde se opone al vitalismo y la generación espontánea; la formación natural de la personalidad conciente, oponiéndose a la formación de la conciencia epifenoménica o creadora, y; la formación natural del pensar, para descartar el racionalismo intelectualista.

José Ingenieros falleció el 31 de octubre de 1925 a los 48 años, antes de ver publicado su último libro “Las fuerzas morales”. Como siempre dijo “morir antes que envejecer”.

Principales obras de José Ingenieros:
-          ¿Qué es el socialismo?  Bs. As. Centro socialista Universitario, 1895
-          Dos páginas de psiquiatría criminal. Bs. As. 1900
-          El determinismo económico en la evolución americana. Bs. As 1901
-          Simulación de la locura ante la sociología criminal y la clínica psiquiatrita, precedida de un estudio sobre la simulación en la lucha por la vida en el orden biológico y social. Bs. As. 1903 (luego de la tercera edición se publico en dos libros: la simulación de la locura y la simulación de la lucha por la vida.)
-          Los accidentes histéricos y las sugestiones terapéuticas. Bs. As. 1904
-          Italia en la ciencia, la vida y en el arte. Valencia, 1906 8en otras ediciones la llamo “al margen de la ciencia”
-          Psicología genética. Bs. As. 1911
-          El hombre mediocre. Bs. As. 1913
-          Hacia una moral sin dogmas. Bs. As, 1917
-          La evolución de las ideas argentinas. Bs. As. 1918
-          Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía. Bs. As. 1918
-          La locura en la Argentina. Bs. As. 1918
-          Apuntes de psicología. Bs. As. 1919
-          Los tiempos nuevos. Madrid 1921
-          Emilio Boutroux y la filosofía universitaria en Francia. Bs. As. 1923
-          Las fuerzas morales. Bs. As. 1926

Ivana Velez

BIBLIOGRAFIA:

- Los pioneros de la psicología. Autor Rubén Ardila. Ed. Paidós. 1970
- Journal of the History of the Behavioral Sciences. Junio 1970,volumen 6, paginas  41-47.
- El Positivismo Argentino. Autor Soler, Ricaurte. Ed. Paidós.1968.
- Ingenieros el fumista. Autor Díaz Araujo. Revista “Todo es Historia” N°169, volumen 4. junio 1981
- La Psicología en la República Argentina. Autor  Americo Foradori en Anales del Instituto de Psicología T II. Año 1938 . Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.,
- Los Positivistas Argentinos.  Autor Emilio Corbiere. Revista Todo es Historia, N° 173, octubre 1981.

domingo, 12 de junio de 2011

Entrevista a Fernando Colina.

La publicación Enclave, revista cultural de Castilla y León, nos acerca una excelente propuesta.
Primero una breve reseña al último libro de Fernando Colina "Melancolía y paranoia" y luego (siguiendo el link: http://www.enclaverevista.com/libros/articulo.php?id_articulo=3847), una entrevista realizada al autor por José María Álvarez.


Fernando Colina analiza la locura en 'Melancolía y paranoia'
El psiquiatra vallisoletano repasa su obra con el psicoanalista José María Álvarez
Como en obras anteriores, Fernando Colina muestra en Melancolía y paranoia, su reciente monografía, la originalidad de su reflexión, la hermosura de su prosa y un tipo de análisis siempre perspicaz e inconformista; tal es su divisa de autor.
Se trata, en esta ocasión, de un ensayo de psicopatología en el que la locura es analizada a partir de dos ejes o trayectorias transversales, la melancolía y la paranoia. Desde este punto de vista, el eje melancólico hermana la tristeza y los tropiezos del deseo del hombre corriente con la desolación, el autodesprecio y la tristeza infinita del melancólico; en el eje paranoico, la desconfianza, la interpretación y la sensación de ser perjudicado constituyen formas comunes de existencia, en cuyo extremo se sitúa el delirio paranoico.
Aun tratándose de una visión psicopatológica basada en la continuidad entre normalidad y patología, el autor recalca que este tipo de análisis no es incompatible con las estructuras clínicas o categorías nosológicas. De hecho, el punto de vista estructural predomina en sus publicaciones anteriores, en especial en Escritos psicóticos (1996), El saber delirante (2001) y Deseo sobre deseo (2006).
La locura, el deseo, la melancolía y el lenguaje son los cimientos en los que se asienta la obra de Colina, sin duda singular, atractiva y siempre exigente. Sus múltiples referencia filosóficas, psicoanalíticas y culturales multiplican el efecto cautivador de su prosa, que abre a cada lector sentidos y reflexiones tan distintas y tan vivas.


Agradecemos a  Emilio Vaschetto por la información.