ISSN 2250-6225 otorgado por CAICYT - CONICET (ISSN Argentina)

martes, 1 de mayo de 2012

Actividad de la Red Iberoamericana de Historia de la Psicología

Nos complace colaborar en la difusión del X encuentro Clio -Psyché, a realizarse en Río de Janeiro entre el 17 y 19 de octubre de 2012; en forma conjunta tendrá lugar el IV encuentro de la Red Iberoamericana de Historia de la Psicología.
Estos eventos se desarrollarán en la Universidade do Estado do Rio de Janeiro (UERJ) y quienes deseen más información pueden seguir este link:
http://xclio.webnode.com/
Saludos desde Mendoza y mucha suerte!





Grupo de Historia Psi de Mendoza.

domingo, 15 de abril de 2012

Actividades en APSA 2012

Esta semana, entre el 18 y 21 de abril, se desarrollara en Mar del Plata, el XXVII Congreso Argentino de Psiquiatría. Como es habitual en dicha reunión científica, el Capítulo de Historia y Epistemología de APSA organiza distintas actividades y este año hemos tenido el honor de ser invitados a participar en ellas.
La primera actividad es una mesa redonda titulada "Historias que leen la Clínica", coordinada por Gustavo Rossi y en donde compartiremos espacio con Ana Nuciforo, Andrés Rousseaux y Carlos Noseda. Nuestro trabajo consistirá en algunas reflexiones sobre la practica psiquiátrica en la Mendoza de principios del siglo XX. La política de las clasificaciones, la noción de espectro, el surgimiento de la locura y la conceptualización de la infancia en la historia de nuestra disciplina serán algunos de los temas abordados en la mesa.
Luego tendremos el placer de participar en una mesa intercapitular, organizada en conjunto por el Capítulo de Psiquiatría y Psicoanálisis y el Capítulo de Historia y Epistemología, titulada “Clasificar y Tratar. Clínica e Historia de una Praxis”, coordinada por nuestro amigo Emilio Vaschetto y con las disertaciones de Gonzalo Cossia, Adrián Schenkeistel y Nestor Yellati; nuestro aporte versará sobre la clase inaugural de las Cátedras de psicología médica y psiquiatría de la Facultad de Medicina de la U.N.de Cuyo, dictada por el Prof. Ricardo Etchegoyen en 1951.
Para aquellos interesados los horarios de las actividades son:
“Historias que leen la Clínica”: viernes 20/04/2012, Salon Carlos Tejedor  de 17:30 a 18:45hs.
“Clasificar y Tratar. Clínica e Historia de una Praxis” viernes 20/04/2012, Salon Carlos Tejedor de 18:45 a 20:00hs.
Además el Capítulo de Historia y Epistemología de APSA, organiza un curso intracongreso: “Controversias acerca del nacimiento de la Psiquiatría”, dirigido por Daniel Matusevich, y con el aporte como docentes de Juan Carlos Fantín, Santiago Levín, Norberto Conti y el Prof. Juan Carlos Stagnaro. El curso será dictado en el salón 12B, el viernes 20/04/2012 entre las 18 y 21:00hs.
Repitiendo que es para nuestro grupo un orgullo participar de estas actividades y con la esperanza de compartir con amigos un agradable momento de intercambio de ideas, esperamos encontrarnos en Mar del Plata.

Grupo de Historia Psi de Mendoza

sábado, 28 de enero de 2012

Anatomía de la Melancolía. Reseña.

Anatomía de la Melancolía. Robert Burton.
Ed Winograd (Selección de textos e introducción: Pablo Maurette. Traducción: Agustín Pico Estrada)
            ¿Por qué leer un libro cuya primera edición es de 1621 ¿Cuál sería el agalma que un lector contemporáneo, interesado en temas de psiquiatría, de psicoanálisis, etc. tendría que ver en la Anatomía de la Melancolía? Luego: ¿Debería una reseña sobre un libro incentivar a su lectura? Ojalá. Lo cierto es que estos móviles están en las manos de cada lector, siempre un poco ingenuo a la hora de acercarse a un libro.
            En tal caso acompañaré cierta descripción o reseña del saldo que me quedó de esta lectura. Invito a los que lo hayan leído, a los que seguramente lo leerán (como sucede desde hace más de casi 400 años) a que compartan su impresión con nosotros en este blog.
            Primero hay que decir que se trata de una edición cuya selección de textos e introducción fue realizada por el Prof. Pablo Maurette y que esta última será de mucho provecho para aquellos que no conocemos tanto acerca del contexto de Robert Burton. Esta introducción comienza de con un dicho de Bertrand Rusell que tal vez no los suelte hasta el final: “Un hombre puede ser “un pesimista alegre o un optimista melancólico”[1]. Encontraran allí entre otras cosas, amigos de la historia de la psicopatología, referencias a la melancolía que arrancan con Aristóteles, pasando por la acedía, Dante y la Ilustración. Referencias, muchas de ellas, que veníamos leyendo desde la Historia de la Depresión del Profesor Norberto Conti.
            Luego hay que destacar a la obra en su conjunto. Escrita de manera elegante (la traducción es impecable, aun del latín), esta suerte de libro de consultas de Borges, se trata de un compendio del modo de vida de la sociedad del siglo XVII, en pleno barroco, para la cual el Prof. Burton encuentra el calificativo de melancólica. Modas aparte (vg.: ver la estupenda Melancholia de Lars Von Trier), el análisis sociológico y filosófico es válido para su contexto.
            (Que haya dicho tantas veces “Prof.” en estos párrafos no es azaroso, lo que conserva del barroco este texto es la precisión, abundancia y claridad en las citas.)
            “El Argumento del Frontispicio”, con sus ocho figuras, en donde reconocerán al Inamorato que está en la introducción del Depresión y Psicoanálisis que compila Emilio Vaschetto, es una lograda muestra del estilo de Burton: fineza retórica y agudeza descriptiva. Luego en el apartado que Demócrito Junior, seudónimo que eligió el autor, dedica al lector, podrán disfrutar de un encuentro entre Hipócrates y Demócrito. Encuentro de búsquedas que quedarán abiertas para que nosotros, los discursos en los que nos inscribimos y que nos inscriben, puedan decir algo al respecto.
            Recordemos que es uno de los compendios de saber de su época. Así es que luego de ubicar certeramente todo el saber médico y el funcionamiento de los órganos pasa a describir el alma sensible y sus funciones, lo motriz, lo volitivo y lo racional, entre otras cuestiones. Todo esto sin descuidar a la religión ni a ciertos espíritus, los cuales “crucifican el alma” y “vuelven loca a la gente con la melancolía nociva”[2], dice desde Tertuliano.
            Más adelante hay apartados que llevan por títulos cosas como el del “Miembro III Subsección XV: Amor al saber, o estudio excesivo. Con una digresión acerca de la miseria de los estudiosos, y de por qué las Musas son melancólicas”[3]. Allí cita a un astrólogo, Guido Bonati: “El rico médico, el honrado abogado cabalgan,/ mientras que el pobre estudioso va a pie junto a ellos”.[4] Y más tarde a Apuleyo: “Nuestros ricos han aprendido últimamente/ A admirar, comendar y acudir/ A ver y ver hablar a un digno estudioso,/ Como hacen los niños con una pluma de pavo real”[5].
            Bajo estas coordenadas, el saber de las Musas sólo se dejará apresar por Saturno. Asunto de cada lector indagar sobre sus propias relaciones con el saber y el dinero, o con el saber y el goce.
            Surgirá también, de la frondosa erudición del filósofo, una pequeña anécdota histórica y literaria: “En Hammel, en Sajonia, ann 1484, 20 Junii, el diablo, bajo la semblanza de un flautista, se llevó ciento treinta niños, que nunca fueron vueltos a ver.“[6].
            Valga este cándido desengaño para incentivar el deseo de saber, del cual no se retorna. Tal como sucedió con los niños del conocido flautista. O como podrá suceder con ustedes, si es que se dejan encantar por el Profesor Burton.
Gastón Cottino







[1] Rusell, B History of Western Philosophy 1946
[2] p217
[3] p235
[4] p249
[5] p270
[6] p216

domingo, 6 de noviembre de 2011

La inauguración sin inauguración.

Hoy, bajo el condicionamiento de las efemérides, recordamos la primera inauguración del actual Hospital "El Sauce" de la provincia de Mendoza. Hace 60 años, un 6 de noviembre de 1951, se ponía en funcionamiento el Hospital Neuropsiquiátrico de Guaymallén, parte del proyecto de "Ciudad Hospital", concepto ideado por el Dr. Ramón Carrillo (por ese entonces Ministro de Salud de la Nación). La idea de Carrillo era la construcción de distintos "monobloques" en un mismo predio, para aquellos enfermos de patologías crónicas: un “semienfermo cuyas posibilidades de actividad están reducidas sólo en parte” y que “no necesita estar todo el día en cama” y pasa gran parte del día paseando por los parques, se distrae, juega (ludoterapia) y trabaja, sea en el taller o en la granja”. La caída del gobierno peronista truncó la culminación de ese proyecto y por lo tanto sólo quedó funcionando el hospital neuropsiquiátrico, que con el tiempo cambió su nombre por el actual Hospital "El Sauce", en alusión al nombre de la localidad donde se encuentra ubicado.
Ese 6 de noviembre, hace 60 años, la inauguración oficial no se realizó debido al delicado estado de salud de Eva Duarte. El acto oficial debió esperar hasta febrero del año siguiente (ver en sección Trabajos: "Inauguración del hospital "El Sauce"...").

Junto con esta reseña, les acercamos un nuevo trabajo del grupo: Análisis del primer año (1952) de funcionamiento del hospital neuropsiquiátrico de Guaymallén, Mendoza, Argentina. Reflexiones sobre las prácticas clínica e institucional, el cuál tuvimos el agrado de presentar en el reciente XII Encuentro de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis.

Grupo de  Historia Psi de Mendoza.

jueves, 6 de octubre de 2011

Futuro Anterior

Nuestros amigos de Córdoba han actualizado su sitio web:
http://sinthomaycultura.com/subcontenido.aspx?idPost=12

En el marco del XII Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis compartiremos espacio en el Conversatorio: Dos dispositivos de publicaciones de historia. Sábado 8 de octubre, 10:45hs en Sala Sosa Pujato.
Los Esperamos.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Novedades

Estimados Amigos:
Volvemos a encontrarnos después de un periodo tiempo algo más prolongado que lo habitual. Valga como justificativo que el Grupo ha estado trabajando en las presentaciones a realizar en el XII Encuentro Argentino de Historia de la Psiquiatría, la Psicología y el Psicoanálisis que tendrá lugar, los primeros días de octubre, en Buenos Aires. Allí tendremos la suerte de compartir una mesa con el Capítulo de Historia y Epistemología de la Asociación de Psiquiatras Argentinos; además presentaremos un trabajo de análisis de las historias clínicas del primer año de funcionamiento del Hospital "El Sauce" y comparitremos con amigos de Córdoba la experiencia de estos primeros meses del blog como herramienta de comunicación.
Superado el espacio de las excusas, lo más importante de este nuevo contacto es hacerles llegar,  en la sección Trabajos, un  nuevo aporte de Gastón Cottino : "De las pruebas de la existencia de Dios hasta la docta ignorancia, no queda más que un chiste. (Borges y Lacan por el camino de los filósofos medievales)". Confesamos que, por momentos, nos invadió la duda sobre la pertinencia de publicar dicho trabajo en un blog de historia. Fácilmente hubiese sido salvable dicha duda apoyándose en la reciente conmemoración de un nuevo natalicio de Borges, o los aportes de la filosofía medieval al mundo psi o, simplemente, hacer hincapié  en Lacan. Valgan todos esos argumentos y tratemos de unirlos agregando uno sustraído al historiador Carlo Ginzburg, quién en la introducción de "El hilo y las huellas" escribió: "La ficción, alimentada por la historia, se vuelve materia de reflexión histórica, o bien de ficción, y así sucesivamente. Ese entramado imprevisible puede estrecharse en un nudo, un nombre."

Mariano Motuca

lunes, 1 de agosto de 2011

Gaëtan Gatian de Clérambault: entre el Automatismo Mental y el Drapeado del Albornoz

“Verdadero anacronismo viviente,
el último y el más brillante sin duda  de los clásicos”.
 Paul Bercherie (1)
Gaëtan-Henri-Alfred-Edouard-Léon-Marie Gatian de Clérambault, nació en Bourges  (Francia) el 2 de julio de 1872. Su padre descendía por línea directa de René Descartes y su madre tenía como ancestro a Alfred de Vigny.
Clérambault estudió Artes Decorativas y por influencia de su padre cursó estudios de Derecho. Luego estudió Medicina con el único propósito de ser psiquiatra.
No se casó, ni tuvo hijos. Su vida discurrió entre la observación de pacientes y la enseñanza, siendo características sus presentaciones de enfermos. Se supo hace unos años que además de su labor profesional en la Enfermería de la Prefectura, dedicaba algunas horas a consultas privadas. (2)
Fue Clérambault, considerado un neoclásico, que retoma la vieja tradición de la escuela alemana y francesa de la observación directa de los pacientes y extrae consecuencias que no son sólo descriptivas sino que intentan dar cuenta del origen de la sintomatología. (3)
Dedicó su vida a dos grandes pasiones. Por un lado, su obra psiquiátrica, influenciada por el hecho de haberse desarrollado en la Enfermería Especial de Alienados de la Prefectura de Paris desde 1921 a 1934. (4) Fue jefe de la misma, sucediendo en el cargo a Dupré. Esta institución, creada por Lasègue en el año 1850, era una suerte de hospital de agudos donde llegaban personas que generaban disturbios en las calles de París. Allí eran observados, interrogados y valorados para luego remitirlos a otros servicios asistenciales. (2) La operación tenía una connotación jurídica, ya que las personas eran  llevadas allí por la fuerza pública bajo custodia judicial. (3) La enfermería recibía un flujo anual de casi dos mil personas, las cuales no podían permanecer allí más de cuatro días, por lo que la decisión de derivación debía ser rápida. (4) Fue sin duda un puesto de observación privilegiado, con el inconveniente de impedir una visión "longitudinal" de la patología mental.
Como se expuso antes, Clérambault cursó estudios de Derecho, por lo que probablemente no fue casual su afinidad por una labor a mitad de camino entre lo judicial y lo psiquiátrico, donde lo principal era la observación y el diagnóstico, sin intervenir terapéuticamente. (4)
Dice José María Álvarez: “El maestro de la Enfermería Especial se convierte de este modo en el fotógrafo de las primeras manifestaciones de la discontinuidad existencial con las que principia cualquier nacimiento de la locura”. (2)
Clérambault decía que es necesario saber “accionar” al enfermo, acorralarlo y presionarlo con el fin de obtener la confesión buscada. (4) Su modalidad al entrevistar a los pacientes se caracterizaba por “ir al grano, a lo esencial”, extraer la información al precio que fuera, incluso mediante la coerción. (2)
Clérambault no escribió libros, después de su muerte se reunieron algunos de sus artículos, apuntes de clase y numerosísimos certificados, esto compone su obra psiquiátrica.  Se cree que sus certificados rondan en alrededor de quince mil. En los mismos se destaca el estilo fulminante y preciso con el que fotografiaba los dichos, los silencios, las vacilaciones, las conductas sobresalientes y los más mínimos detalles del vestuario, de la faz y de los gestos. (2)
Guiraud ha hecho referencia a sus certificados, diciendo que eran “obra a la vez artística y científica”. (4)
Decía Paul Bercherie: “Un estilo lapidario, fascinante por su concisión y eficacia, un verdadero genio de la observación....” (2)
Entre sus grandes contribuciones a la psicopatología se destacan el estudio de las intoxicaciones por drogas, los delirios colectivos, las psicosis pasionales, la Paranoia  y el Automatismo mental. Precisó a este último, como un fenómeno primordial, sobre el cual pueden edificarse diversos delirios secundarios, (2) describiendo dentro del mismo, el Gran Automatismo o triple automatismo (ideo-verbal, sensitivo y motor) y el  Pequeño Automatismo Mental o síndrome de pasividad; al que propone considerar como el efecto de un proceso irritativo cerebral de progresión lenta, causado por infecciones o trastornos endocrinos. (4) Decía Clérambault: “El automatismo mental es de causa histológica”. (5)
José María Álvarez hace referencia a que su espíritu comprometido, lo impulsó a llevar hasta sus más extremas consecuencias las doctrinas mecanicistas y atomísticas que su gran capacidad clínica le hubiese permitido rechazar. Fue así grande su empeño por desalojar y excluir los factores psicológicos de la patogenia mental, intentando reducir la patología mental a síndromes elementales  y estos, a la neurología. (2)
Su otra gran pasión fue el estudio de las múltiples modalidades y técnicas del drapeado (pliegues) del albornoz  árabe. El albornoz era una tela hecha con hilos torcidos y fuertes.
Fue muy importante en relación a esto último su obra fotográfica y etnográfica, inspirada en sus observaciones del norte de África, en Fez (Maruecos) durante la primera Guerra Mundial, donde había sido enviado tras caer convaleciente. Es allí donde aprende árabe, se inserta en su cultura e inicia sus estudios sobre el drapeado del albornoz. (4)
Joseph Kessel decía: “Era tan artista como sabio... Construyó esa famosa teoría del drapeado (...) fue el primero en considerar los pliegues de las vestimentas flotantes como la rúbrica de una raza, de una tribu...” Decía Clérambault: “ (...) Una vestimenta drapeada debe ser definida por el esquema de su construcción. El mismo es proporcionado por tres órdenes de elementos: El punto de apoyo principal, el movimiento de la tela que parte de ese punto y los nombres de las zonas recubiertas y la manera de adaptarse a ellas”. (4)
En cuanto a la relación entre sus dos paciones, es importante rescatar las palabras de Álvarez: “De no haber sido tan embelesado por los drapeados, los brillos, los pliegues, los vuelos y las caídas de las vestiduras que cubren y esconden cuerpos de mujeres, seguramente no habría sido capaz de ver lo invisible del Síndrome de pasividad”. (2)
La idea del automatismo mental, implica para  Clérambault una ideación automática semejante a una máquina por debajo del pensamiento, siendo característico su carácter neutro, atemático, anideico y abstracto.  Clérambault le da al automatismo mental como ya dijimos, un origen biológico y repara en los efectos que éste produce en las vestimentas de los pacientes. Dice que el modo de vestirse de los pacientes responde a esta concepción anideica, que gira en círculos y supone un motor en sí mismo. Se piensa que sus fotos de velos (más de 40000) intentan ilustrar su teoría del automatismo mental, referido a que “el pensamiento es un puro velo de eso que está allí subyacente”.(3)
Paradójicamente al final de su vida “el más sagaz de los observadores” se vio privado de la visión, quedando casi ciego, con una severa artritis en la columna vertebral y sumido, según se supone, en la melancolía. Clérambault se suicida en 1934. Algunos piensan que fue la ceguera lo que desencadenó los últimos hechos de su vida, aduciendo que era quizás “la mayor desgracia que le podía ocurrir a alguien que había hecho de la mirada la fuente de sus descubrimientos clínicos”. (2)
 “Anacrónico por su clasismo inveterado, albacea de una cultura psiquiátrica enciclopédica, ardiente defensor de una práctica destinada a exasperar y soliviantar a sus pacientes, para arrancarle la confesión de la “fórmula del delirio” o del “trastorno molecular del pensamiento elemental”, observador exquisito de los más sutiles e imperceptibles fenómenos de la psicosis, personaje solitario que a menudo despertaba entre sus colegas las paciones más encontradas, Gaëtan Gatian de Clérambault se descerrajó un tiro en la cabeza el 17 de noviembre de 1934 con el mismo estilo que había cultivado en vida: un disparo tan certero, tan instantáneo y fulminante, como lo habían sido el proceder de su observación y la prosa gongorina de sus certificados clínicos”. (6)

Bibliografía:

1.     Bercherie, P. “Los fundamentos de la clínica”. Buenos Aires, Manantial, 1986. Pág. 191.

2.     Álvarez, J.M. “La invención de las enfermedades mentales”. Madrid, Gredos, 2008. Pág. 342-371.

3.     Fantin, J.C; Galante, D; Fridman, P. “Escuchar la Psicosis”. Buenos Aires, Grama, 2009. Pág. 66-67.

4.     Clérambault, G.G. “Automatismo mental. Paranoia”. Buenos Aires, Polemos, 1995. Pág. 9-25, 191-192.

5.     Ey, H. “Tratado de las alucinaciones”. Tomo II. Traducción: Casarotti, H; Mathieu, E. Buenos Aires, Polemos, 2009. Pág. 1037.

6.     Álvarez, J.M; Estévez, F. “Último lamento de Clerámbault”. Asoc. Esp. Neuropsiq; 1999, Vol. XIX, nº 71, Pág. 457-466. 


Carolina Egea